Visitas: 1164 Esta mañana me he levantado con una extraña mezcla de tristeza, vergüenza, alegría y agradecimiento. Es uno de esos días en los que no sabes si las cosas van a mejorar o empeorar. Tristeza, porque en mi cabeza se repiten las palabras del Sr. Santiago Menéndez, Director General de la Agencia Tributaria. Parecen un sueño, pero son la triste realidad. Vergüenza, porque desde la entrada en vigor de la tercera amnistía fiscal o Declaración Tributaria Especial (DTE), 197.000 declarantes han confesado tener dinero por valor 124.500 millones en 200 países del mundo. Tengo la sensación de que es más rentable pagar las multas que ser honrado. Mientras…